- ¿Qué es el arminianismo?
- Historia del arminianismo
- Doctrina arminiana y diferencias del calvinismo
- Impacto en la sociedad
- Conclusión
¿QUÉ ES EL ARMINIANISMO?
El arminianismo surgió a principios del siglo XVII, durante un periodo de intenso debate teológico en Europa, especialmente en los Países Bajos, donde el calvinismo era la corriente dominante dentro de las iglesias reformadas. Este movimiento comenzó con Jacobus Arminius (1560-1609), quien, tras estudiar en Ginebra bajo la supervisión de Teodoro de Beza (sucesor de Juan Calvino), desarrolló dudas y acabó en desacuerdo con algunas de las doctrinas calvinistas, en particular la doctrina de la predestinación incondicional.
ORÍGEN DEL ARMINIANISMO Y CONTEXTO HISTÓRICO
El calvinismo, basado en las enseñanzas de Juan Calvino, fue una de las principales tradiciones protestantes surgidas durante la Reforma protestante. Enfatizaba la soberanía de Dios, la predestinación incondicional y la depravación total del hombre.
El armineanismo tiene su origen a finales del siglo XVI y principios del XVII, como una reacción al calvinismo estricto que dominaba la teología reformada en los Países Bajos. Su nombre deriva de Jacobus Arminius (1560-1609), un teólogo que desarrolló ideas teológicas que diferían de las doctrinas calvinistas predominantes de la época.
¿QUIÉN FUE JACOBO ARMINIO?
Jacobo Arminio o Jacobus Arminius nació en Oudewater, Holanda, en 1560. Tras la muerte de su padre cuando aún era un niño, Arminius fue adoptado por Theodorus Aemilius, un ministro reformado.
Arminius estudió en la Universidad de Leiden, donde se destacó como estudiante brillante. Más tarde fue enviado a Ginebra, importante centro del calvinismo, donde estudió con Theodore Beza, sucesor de Juan Calvino.
En 1588, Arminio regresó a Holanda y se convirtió en pastor de la Iglesia Reformada de Ámsterdam. Durante su ministerio, se vio envuelto en varias controversias teológicas, especialmente cuando se le pidió que defendiera la doctrina calvinista de la predestinación frente a las críticas de otros teólogos.
Fue asignado para refutar las opiniones de Dirck Coornhert, un crítico del calvinismo. Pero a medida que profundizaba en sus estudios, empezó a desarrollar dudas sobre algunos aspectos del calvinismo estricto. Durante sus estudios se convenció de que algunos aspectos del calvinismo eran erróneos.
En 1603, Arminio fue nombrado profesor de teología en la Universidad de Leiden. Su nombramiento trajo un conflicto con sus colegas calvinistas, especialmente con Franciscus Gomarus, ardiente defensor de la ortodoxia calvinista. Los debates entre Arminius y Gomarus, centrados principalmente en la doctrina de la predestinación, se hicieron públicos y polarizaron a la comunidad teológica de la época.
La controversia creció hasta tal punto que, incluso después de su muerte en 1609, sus seguidores, conocidos como “remonstrantes”, continuaron promoviendo sus ideas, culminando con la presentación de la “Remonstrance” de 1610, un documento que exponía las objeciones arminianas al calvinismo.
LOS 5 PUNTOS DEL ARMINIANISMO
Los cinco puntos del Arminianismo, conocidos como los “Cinco Artículos de la Remonstrance”, fueron formulados a principios del siglo XVII como respuesta al Calvinismo. Este movimiento fue liderado por los seguidores de Arminio.
Los cinco puntos del arminianismo se presentaron formalmente en 1610, aproximadamente un año después de la muerte de Arminio, cuando 46 ministros arminianos se reunieron y redactaron la “Remonstrance” (o “Protesta”), que se presentó al gobierno holandés y a las autoridades eclesiásticas. Este documento expresaba las creencias de los arminianos y se oponía a la doctrina calvinista de la predestinación.
Los artículos de la Remonstrance eran los siguientes:
- Gracia Preveniente: Aunque los seres humanos están afectados por el pecado, tienen la capacidad de responder al llamado de Dios a través de la gracia preveniente.
- Elección Condicional: La elección divina se basa en la presciencia de Dios sobre quién ejercerá la fe en Cristo.
- Expiación Ilimitada: Cristo murió por todos, pero su expiación sólo es efectiva para los que creen.
- Gracia Resistible: La gracia de Dios puede ser resistida y rechazada por los seres humanos.
- Seguridad Condicional de la Salvación: La perseverancia en la fe es necesaria para la salvación final, y es posible que un creyente caiga de la gracia y pierda la salvación.
Los remonstrantes propusieron una visión más centrada en el libre albedrío humano y en la elección condicional. La formulación de estos cinco puntos culminó en un conflicto teológico en los Países Bajos. Para resolver estas controversias se convocó el Sínodo de Dort en 1618-1619.

EL SÍNODO DE DORT
En respuesta a la controversia, la Iglesia Reformada Holandesa convocó el Sínodo de Dort. El sínodo reunió a teólogos de diversas partes de Europa y fue una de las reuniones teológicas más importantes de la época.
El Sínodo de Dort condenó las opiniones arminianas y formuló los Cánones de Dort, que reafirmaban las doctrinas calvinistas de la predestinación incondicional, la expiación limitada, la gracia irresistible y la perseverancia de los santos, formando los “Cinco puntos del calvinismo” como respuesta.
Sin embargo, el movimiento arminiano se extendió y sus ideas y teología perduraron. Más tarde, iglesias como los movimientos Metodista y Anglicano siguieron en gran medida la teología arminiana.
Doctrina arminiana y diferencia entre Calvinismo
Para comprender mejor la teología arminiana y sus desavenencias con el calvinismo, veamos cada uno de los puntos de discrepancia propuestos en los “Cinco artículos de la Remonstrance“.
1. GRACIA PREVENIENTE
En el contexto del Arminianismo, el término “Depravación Total” comparte algunas similitudes con el punto de vista calvinista, pero con una diferencia importante en relación con la capacidad humana de responder a la gracia de Dios.
El concepto de depravación total en el Arminianismo reconoce que la caída de Adán tuvo un impacto devastador en toda la humanidad. Esto significa que todos los seres humanos nacen en pecado, con una naturaleza corrupta, y son incapaces, por sí mismos, de hacer nada que sea verdaderamente agradable a Dios. El pecado afecta a la totalidad del ser humano -su mente, voluntad, emociones y cuerpo-, lo que lo convierte en un ser espiritualmente muerto y separado de Dios.
Sin embargo, este punto de vista va acompañado de una importante distinción arminiana. Aunque los seres humanos están espiritualmente muertos y son incapaces de buscar a Dios por su propia voluntad ( de acuerdo con la depravación total), el Arminianismo enseña que Dios concede a todos los seres humanos lo que se llama gracia preveniente. Esta gracia es una obra inicial del Espíritu Santo que actúa en los corazones y las mentes de las personas, capacitándolas para responder al llamado del evangelio.
La gracia preveniente se considera una capacitación divina que invierte parcialmente los efectos de la depravación total, permitiendo al individuo ejercer la libertad de aceptar o rechazar la oferta de salvación en Cristo.
Al permitir que los individuos elijan responder a la gracia de Dios, el arminianismo sostiene que los seres humanos son moralmente responsables de sus decisiones. Ellos no son forzados a aceptar o rechazar la salvación, sino que lo hacen por un acto de voluntad libre.
Además, la gracia preveniente es ofrecida a todos, lo que implica que todos tienen la oportunidad de ser salvos. Esto refleja la creencia arminiana en una expiación ilimitada, que veremos más adelante.
La base bíblica para esta doctrina se puede encontrar en:
Juan 1:9: “Esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo.”
Tito 2:11: “En verdad, Dios ha manifestado a toda la humanidad su gracia, la cual trae salvación.”
1 Timoteo 2:4: “pues Él quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad.”
El primer punto del Arminianismo, aunque reconoce la extensión del pecado en la humanidad, presenta una visión más optimista sobre la capacidad humana de responder a Dios, gracias a la gracia preveniente. Esta distinción pone en manos del individuo la responsabilidad de aceptar o rechazar la salvación.víduo.
2. ELECCIÓN CONDICIONAL
El concepto de Elección Condicional en el Arminianismo es una respuesta directa a la doctrina Calvinista de Elección Incondicional. Esta doctrina se refiere a la forma en que Dios elige a los que se salvarán. En el Arminianismo, la elección es vista como condicional, es decir, basada en una condición que debe ser cumplida por el individuo.
Así, la elección se basa en la presciencia de Dios, es decir, el conocimiento previo de Dios de quién responderá en fe al evangelio de Jesucristo. Dios, en su omnisciencia, sabe desde la eternidad quién elegirá aceptar la oferta de salvación. Sobre la base de esta presciencia, Dios elige o predestina a aquellos que Él sabe que creerán.
La presciencia de Dios es fundamental para la comprensión arminiana de la elección. Dios, siendo eterno y omnisciente, conoce todas las cosas antes de que sucedan, incluyendo quién ejercerá fe en Cristo. Por lo tanto, la elección se basa en la respuesta prevista de la fe, no en una elección arbitraria o incondicional de Dios.
Según el arminianismo, la elección condicional preserva la justicia y el amor de Dios, porque Él quiere que todos se salven y ofrece a todos la oportunidad de salvarse. La elección, por tanto, es una confirmación de la decisión humana de aceptar la gracia de Dios.
De este modo, todos tienen la oportunidad de ser elegidos, ya que la elección se basa en la fe prevista, que es una posibilidad abierta a todos por la gracia previsora de Dios. Por tanto, Dios ofrece a todos una posibilidad real de salvación y elige en función de una respuesta que Él prevé, no de una elección incondicional.
Para ello, los seres humanos tienen la responsabilidad de responder a la oferta de salvación, haciendo que la elección dependa de la respuesta individual de fe.
Las bases bíblicas utilizadas para sustentar este punto de vista son:
Romanos 8:29: “Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.“
I Pedro 1:1-2: “Pedro, apóstol de Jesucristo,a los elegidos, extranjeros dispersos […] según el conocimiento previo de Dios el Padre, mediante la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: Que abunden en ustedes la gracia y la paz.“
El segundo punto del Arminianismo, la Elección Condicional, hace hincapié en el papel de la fe individual en la determinación de quién es elegido para la salvación. Este punto de vista pone la responsabilidad de responder a la oferta de salvación en manos de los individuos, manteniendo al mismo tiempo la justicia de Dios y la libertad humana como elementos centrales.
3. EXPIACIÓN ILIMITADA
La doctrina de la expiación ilimitada es una de las diferencias más significativas entre el Arminianismo y el Calvinismo. Se refiere al alcance y eficacia de la muerte de Jesucristo en la cruz. En el Arminianismo, la expiación se entiende como ilimitada, lo que significa que Cristo murió por todos los seres humanos, y no sólo por un grupo específico de elegidos.
La Expiación Ilimitada enseña que el sacrificio de Jesucristo en la cruz fue realizado por todos los pecados de todas las personas en todo el mundo. Esto significa que la muerte de Cristo fue suficiente para pagar por los pecados de toda la humanidad, y la oferta de salvación está disponible para todos, sin excepción.
La Expiación Ilimitada implica que la salvación se ofrece a todos los seres humanos, independientemente de su elección o predestinación. Esto refleja el punto de vista arminiano de que Dios quiere que todos se salven y que nadie quede excluido de la posibilidad de la redención.
Sin embargo, esta oferta de salvación es condicional, ya que es necesario que cada individuo ejerza la fe en Cristo para que la expiación sea efectiva en su vida. Así, aunque la expiación sea ilimitada en su alcance, es limitada en su eficacia. En otras palabras, aunque Cristo murió por todos, sólo se salvarán los que crean en Cristo y acepten su obra. Esto preserva el principio de que la salvación es por la fe.
La expiación ilimitada garantiza que la oferta de salvación a través del Evangelio es auténtica para todos. Nadie queda excluido a priori de la posibilidad de salvarse.
Los pasajes bíblicos utilizados para apoyar este punto de vista incluyen:
I Juan 2:2: “Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados y no solo por los nuestros, sino por los de todo el mundo.”
I Timoteo 2:3-6: “Esto es bueno y agradable a Dios nuestro Salvador, pues él quiere que todos sean salvos y lleguen a conocer la verdad. Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien dio su vida como rescate por todos. Este testimonio Dios lo ha dado a su debido tiempo.“
Hebreos 2:9: “Sin embargo, vemos a Jesús, quien fue hecho un poco menor a los ángeles, coronado de gloria y honra por haber padecido la muerte. Así, por la gracia de Dios, la muerte que él sufrió resulta en beneficio de todos.“
La expiación ilimitada resalta el amor universal de Dios por la humanidad, indicando que Él quiere que todos se salven y vino a salvar a todos, no sólo a un grupo selecto.
4. GRACIA RESISTIBLE
La doctrina de la Gracia Resistible trata de la forma en que actúa la gracia de Dios en el proceso de salvación y, específicamente, de la capacidad humana de aceptar o rechazar esa gracia. En el Arminianismo, la gracia que Dios concede a los seres humanos para ser salvos puede ser resistida, es decir, las personas tienen la libertad de aceptar o rechazar la salvación ofrecida por Dios.
La Gracia Resistible enseña que aunque Dios ofrece a todos los seres humanos la gracia necesaria para la salvación, esta gracia no es irresistible. Esta visión contrasta directamente con la doctrina calvinista de la Gracia Irresistible, que sostiene que aquellos a quienes Dios escoge para la salvación no pueden resistirse a Su llamado eficaz; inevitablemente responderán positivamente a la oferta de salvación.
El concepto de gracia resistible está estrechamente vinculado a la idea de gracia preveniente, de la que hemos hablado antes. La gracia preveniente es la acción inicial de Dios en el corazón humano, capacitándolo para responder al Evangelio. En el Arminianismo, esta gracia es dada a todos, permitiendo a todos la oportunidad de responder a la oferta de salvación.
Sin embargo, aunque esta gracia posibilita la respuesta, no garantiza que la persona responda positivamente. La respuesta depende de la libre elección del individuo, que puede, por su propia voluntad, resistirse a la gracia de Dios.
La doctrina de la Gracia Resistible enfatiza el libre albedrío humano y la responsabilidad individual en la salvación. Dios no obliga a nadie a salvarse; ofrece la salvación y la gracia necesaria para que una persona crea, pero deja la decisión final en manos del individuo.

Los pasajes bíblicos que apoyan este punto de vista incluyen:
Hechos 7:51: “¡Tercos, duros de corazón y torpes de oídos! Ustedes son iguales que sus antepasados: ¡Siempre resisten al Espíritu Santo!.“
Hebreos 3:7-8: “Por eso, como dice el Espíritu Santo: “Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan sus corazones como sucedió en la rebelión, en aquel día de prueba en el desierto.“
Hebreos 12:15: “Asegúrense de que nadie quede fuera de la gracia de Dios, de que ninguna raíz amarga brote y cause dificultades y corrompa a muchos.“
Así, la salvación es condicional, dependiendo de la respuesta de fe del individuo a la gracia de Dios. Esto preserva el papel activo del ser humano en el proceso de salvación. Y como la gracia puede ser resistida, también existe la posibilidad de que una persona que inicialmente aceptó la gracia de Dios la rechace más tarde, llevando a la pérdida de la salvación, un tema que será explorado en el quinto punto del Arminianismo.
5. SEGURIDAD CONDICIONAL DE LA SALVACIÓN
El quinto punto del Arminianismo aborda la cuestión de la perseverancia en la fe y si los creyentes pueden perder su salvación después de haber sido salvados. En el Arminianismo, la perseverancia de los santos es condicional, lo que significa que la salvación de una persona depende de su continua fe en Cristo. Si un creyente genuino se aparta de la fe y rechaza a Cristo, en última instancia puede perder su salvación.
Esto significa que, aunque la salvación es un don de Dios y se recibe por la fe, esta fe debe mantenerse durante toda la vida de una persona para que la salvación esté garantizada. A diferencia de la doctrina calvinista de la Perseverancia de los Santos, que afirma que todos los elegidos perseverarán inevitablemente en la fe y no podrán perder su salvación, el Arminianismo enseña que la salvación puede perderse si una persona abandona su fe.
La doctrina de la Seguridad Condicional reconoce la posibilidad de apostasía, que es el acto de un creyente de alejarse completamente de la fe y rechazar a Cristo. En el Arminianismo, la apostasía es una decisión deliberada de abandonar la fe, y tal decisión puede resultar en la pérdida de la salvación.
Esta visión subraya la seriedad de la vida cristiana y la necesidad de permanecer firmes en la fe, en la obediencia y la confianza en Cristo, hasta el final.
Los siguientes pasajes bíblicos sirven de apoyo a esta visión:
Hebreos 10:26-27: “Si después de recibir el conocimiento de la verdad pecamos obstinadamente, ya no hay sacrificio por los pecados. Solo queda una aterradora expectativa de juicio, el fuego ardiente que ha de devorar a los adversarios.“
II Pedro 2:20-21: “Si, habiendo escapado de la contaminación del mundo por haber conocido a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, vuelven a enredarse en ella y son vencidos, terminan en peores condiciones que al principio. Más les hubiera valido no conocer el camino de la justicia que abandonarlo después de haber conocido el santo mandamiento que se les dio.“
Juan 15:5-6: “Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman.“
Aunque el Arminianismo enseña que la perseverancia es necesaria para la salvación final, también reconoce que la perseverancia es posible gracias a la gracia de Dios. Los creyentes están llamados a cooperar con la gracia de Dios viviendo una vida de fe y obediencia activas, pero esta cooperación es fundamental para la continuidad en la salvación.
Por lo tanto, se anima a los creyentes a permanecer vigilantes en su fe y obediencia, reconociendo que la salvación no es un estado garantizado incondicionalmente, sino un camino que requiere perseverancia. La salvación, desde este punto de vista, no es algo que, una vez adquirido, no pueda perderse. Por el contrario, la salvación está condicionada al mantenimiento de la fe a lo largo de la vida.
Calvinismo vs Arminianismo
Para comprender mejor las diferencias entre el arminianismo y el calvinismo, vea “Los cinco puntos del calvinismo” en nuestro artículo completo sobre el calvinismo:
IMPACTO DEL ARMINIANISMO EN LA SOCIEDAD
El Arminianismo ha tenido un impacto significativo en la sociedad a lo largo de los siglos, influyendo no sólo en la teología y la práctica cristiana, sino también moldeando aspectos culturales, sociales y políticos en diversas partes del mundo. Exploremos los principales impactos del Arminianismo.
SOCIAL Y CULTURAL
El Arminianismo ha influenciado una ética que valora la responsabilidad individual y el libre albedrío. Este énfasis en el poder de elección ha tenido implicaciones en la forma en que los cristianos abordan las cuestiones de moralidad, responsabilidad social y participación comunitaria.
La creencia arminiana en la responsabilidad humana y la posibilidad de cambio ha influido en los movimientos de reforma social, especialmente en contextos donde la tradición arminiana ha sido fuerte, como Estados Unidos y Gran Bretaña. Esto puede verse en el apoyo a los movimientos abolicionistas, las campañas por la justicia social y los esfuerzos misioneros globales.
INFLUENCIA POLÍTICA
El Arminianismo, al hacer hincapié en el libre albedrío y la responsabilidad personal, se alineó con el desarrollo de los ideales democráticos y los derechos humanos. La idea de que todo el mundo tiene la capacidad de elegir y de que la salvación está al alcance de todos resonó con los principios de igualdad y dignidad humana, que son fundamentales en las democracias modernas.
En algunos contextos, el Arminianismo ha contribuido a dar forma a la defensa de la separación de la Iglesia y el Estado, ya que promueve la idea de que la fe es una elección personal y no algo impuesto por una autoridad externa.
REAVIVAMIENTOS
El Arminianismo fue una fuerza motriz en los movimientos de reavivamiento, como el Avivamiento Metodista liderado por John Wesley, que estaban influenciados por el pensamiento Arminiano. Estos reavivamientos hacían hincapié en la necesidad de una respuesta personal al Evangelio y en la posibilidad de una vida transformada por la gracia de Dios.
La opinión arminiana de que la salvación está al alcance de todos fomentó la expansión misionera mundial, con el objetivo de llevar el Evangelio a todas las naciones, creyendo que todo el mundo tiene la oportunidad de aceptar o rechazar la fe cristiana.
INFLUENCIA EN LA EDUCACIÓN
En algunos contextos, el Arminianismo ha influenciado el desarrollo de sistemas educativos que valoran el desarrollo del carácter y la moralidad, basados en la idea de que los seres humanos son libres de elegir entre el bien y el mal. Las escuelas y universidades asociadas a tradiciones arminianas, como las de tradición metodista, han hecho hincapié en la formación ética de los alumnos.

CONCLUSIÓN
A lo largo de los siglos, el Arminianismo ha presentado una interpretación distinta de las doctrinas de la salvación, el libre albedrío, la gracia y la soberanía divina, que contrasta con el Calvinismo. La perspectiva arminiana valora profundamente la responsabilidad humana en la respuesta a la invitación de Dios, afirmando que, aunque la salvación es obra de la gracia divina, requiere una respuesta voluntaria y continua de fe por parte del ser humano.
Los arminianos creen que Dios desea sinceramente que todos se salven y, por tanto, ofrece la gracia a todos, pero respeta la libertad humana de aceptar o rechazar esta oferta. Este punto de vista hace hincapié en la justicia y el amor de Dios, que no excluye a nadie de antemano, pero también advierte de la gravedad de las opciones humanas y de las consecuencias de resistirse a la gracia divina.
Así, el Arminianismo no sólo promueve un equilibrio entre la soberanía divina y la responsabilidad humana, sino que también invita a cada individuo a considerar su propia respuesta al llamado de Dios, reforzando la importancia de una fe activa, una vida de santidad y una constante dependencia de la gracia de Dios.